Jorge Roig

02-12-1955

Ex presidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras). Es ingeniero industrial egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab) en 1978. Empresario del sector metalúrgico y construcción. Crítico al gobierno del presidente Nicolás Maduro, quien durante su mandato lo ha señalado de ser responsable del acaparamiento de alimentos y de la “guerra económica contra el país”. Ha asistido a los debates con el Gobierno, denunciando que el sistema económico aplicado ha sido “fracasado”.

Perfil

El 6 de noviembre de 2013, Nicolás Maduro acusó a Jorge Roig de ser “quien dirige la guerra económica contra el país”. En cadena nacional transmitida desde el Palacio de Miraflores, lo culpó de “la especulación, desabastecimiento y acaparamiento de alimentos y otros rubros esenciales en la vida del venezolano”. E insistió: “Lo digo y lo ratifico. Tengo pruebas: la guerra económica la dirigen Jorge Roig, Consecomercio y un sector de Venamcham. Jorge, ¿un hombre de izquierda?, él está vinculado a la embajada gringa desde hace 25 años”.

Una semana después, el 13 de noviembre, mientras Maduro recorría la Expoferia Revolución Productiva 2013, en el Hotel Venetur Alba Caracas, volvió a arremeter contra el presidente de Fedecámaras: “Jorge Roig”, dijo, “por fin saliste de tu madriguera a declarar. Pero según Roig la causa de la inflación y de los precios desmesurados que vive el país es culpa del estatismo, es decir, del Estado”. Y volvió a señalarlo de estar en una conspiración cuyas reuniones se producen en la Embajada  de Estados Unidos. Esta vez tampoco dio pruebas de esta afirmación.

El 29 de noviembre, Maduro rechazó el pronóstico de Jorge Roig en el sentido de que el 2014 sería “un año precario para el comercio en el país”, tachó el vaticinio de “declaración de guerra” y lo amenazó: “Aténgase a las consecuencias legales y constitucionales”.

    El 4 de diciembre, Maduro aseguró que Jorge Roig buscaba impulsar un golpe de Estado contra el Gobierno “y ocupar el puesto del Presidente, sueña con el carmonazo II”. A pesar de la acusación, el 26 de febrero de 2014, Jorge Roig acudió al Palacio de Miraflores para participar en la Conferencia Nacional por la Paz y, como si nunca se le hubieran hecho graves imputaciones, le fueron concedidos cinco minutos para dirigirse a Maduro en cadena nacional. No los desaprovecharía. Después de encomiar la actitud cordial del anfitrión, le recordó que Venezuela “tiene indicadores económicos con la inflación de las más altas del planeta y tazas de desabastecimiento enorme. No se consiguen los productos de primera necesidad y conseguir trabajo es casi imposible. Nuestro país no está bien, nos estamos matando entre venezolanos”. Y le echó en cara: “ustedes tratan de imponer un modelo económico fracasado en el mundo entero”.

  Un par de días más tarde, Roig declaró a la prensa que el diálogo entre Fedecámaras y el Gobierno Nacional, impensable hasta hace poco tiempo, era positivo, pero llegaba “más tarde de lo debido”, porque se había producido cuando ya “las condiciones del país son dramáticas: hay una crisis social, política y económica”.

   La desenvoltura de Jorge Roig acaparó la atención, pero no causó sorpresa, ni al aceptar la invitación a un diálogo con quien lo había ofendido en muchas ocasiones, ni por la firmeza con que expresó el punto de vista de los empresarios venezolanos. Ya en su discurso de toma de posesión como presidente de la patronal, había claro su talante: “Fedecámaras no viene a sustituir ningún gobierno, pero ningún gobierno podrá sustituir a Fedecámaras“.

   Jorge Roig Navarro asumió la presidencia de Fedecámaras en junio de 2013, para cumplir un periodo de dos años. Su candidatura había supuesto un hecho inédito en la historia del organismo, fundado en 1944, puesto que era el único competidor. O nadie más quiso estar en ese puesto entre 2013 y 2015 o todos los miembros pensaron que él era el único que podría sortear este tiempo con tino y algún éxito, dadas las circunstancias.

Los Roig en el mundo

   La historia de este ingeniero industrial egresado de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab) en 1978, empresario metalúrgico y deportista, es poco conocida y en algunos tramos, verdaderamente asombrosa, sobre todo la de su familia. 

   Por el lado materno, Jorge Roig desciende de los célebres españoles llamados Leandro Navarro. El primero, Leandro Navarro Pérez, bisabuelo de Roig, provenía de una familia acomodada de la provincia de Zaragoza. Fue un notable agrónomo, que publicó muchos libros acerca de las enfermedades de los árboles y todavía se le cita por sus aportes contenidos en “La plaga de los olivares”. Cuando murió, en 1928, rodeado de honores y reconocimientos, su viuda María Bonet, se mudó al número 3 de la calle de la Libertad, cerca de la plaza de la Cibeles, zona muy exclusiva de Madrid. Allí nació Leandro Navarro Bonet, abuelo de Roig, autor de teatro de gran fama en las décadas 40 y 50, en las que estrenó decenas de piezas en los principales teatros de la capital española. Cuando falleció, el 11 de enero de 1974, el diario ABC dijo que: “A lo largo de su vida estrenó más de cien obras, entre ellas muchas comedias de gran éxito”.

   Por la rama paterna, desciende de trabajadores que más de una vez tuvieron que emigrar en busca de mejores perspectivas. Su padre, Jorge Roig Erice, había nacido en Logroño, pero a los 7 años se fue con su familia a Filipinas, donde su padre, José María (abuelo del Jorge Roig venezolano) había sido contratado para trabajar en una central azucarera. El niño cursó sus estudios en escuelas filipinas donde se hablaba inglés. En 1942, cuando estalló la Campaña Japonesa de Filipinas, los Roig Erice regresan a España, pero cuando el buque parte, a José María le dio un infarto y murió frente a las costas de Filipinas.  Al pisar España, Jorge, el hijo mayor, que tendría 19 años, ya era el cabeza de la familia. Alrededor de 1953, este muchacho conoció en Madrid a una beldad llamada Teresa Navarro Ungría, la hija del famoso dramaturgo. Era una señorita de alta sociedad, que se fijó en el español de clase trabajadora. Se casaron en febrero de 1955, con una boda de gran boato a la que asistió el señorío madrileño.

   Nada más casarse, la pareja emigró a Venezuela, donde, según había escuchado el recién casado, “estaban pasando cosas maravillosas”. Efectivamente, al pisar Caracas abrió un periódico, vio un aviso de Aeropostal donde ponía que se necesitaba personal bilingüe, se presentó y obtuvo el empleo.

  Jorge Roig Navarro nació el 2 de diciembre de 1955 en la clínica Luis Razetti de La Candelaria. “Nací con la cara hundida. Con el fórcep me abollaron el lado izquierdo de la cara. Y el músculo del párpado quedó atrofiado para siempre. De hecho, tengo muy disminuida la visión por el lado izquierdo. Como no parpadeo, me han preguntado si tengo un ojo de vidrio. No es así. Pero el caso es que la expresión de mi cara es un rasgo que me ha traído más satisfacciones que problemas. Es lo que, de entrada, me diferencia”.

  Escarmentados por el incidente de la tenaza y el bebé con la cara machacada, los Roig Navarro decidieron tener sus siguientes dos hijos en Madrid. Mientras la familia crecía, el hombre de la casa trabajó dos años en Aeropostal, luego fundó su propia agencia de viajes que duró tres años. “Y desde entonces hasta su muerte, trabajó en Manpa”, dice el hijo. “Fue un empleado de 42 años. Todos los recursos de la familia vinieron de una sola empresa (mi madre no trabajó fuera de la casa), lo subrayo porque ese es un valor que me gustaría que pudiera persistir en Venezuela hoy: que alguien trabaje 42 años en una empresa y eso le permita sacar una familia adelante, darle educación y, sobre todo, sentir que ha encontrado su camino. Este país permitía eso cuando mis padres llegaron aquí”.

Roig Navarro hizo sus estudios de primaria entre los colegios Francia, en Caracas, y El Pilar, en Madrid, donde cursó un año. Un tío de Jorge Roig, el conocido galerista madrileño Leandro Navarro Ungría, contó en una entrevista que en su infancia había conocido a los grandes escritores, actores e intelectuales la época en España y que incluso había jugado al ajedrez con Jacinto Benavente (premio Nobel de Literatura 1922). Y se detuvo, por cierto, en una anécdota que ilustra cómo el rey Juan Carlos, al topárselo en Arco, la feria de arte, se dirigió a él por su nombre y le hizo chanzas. Ese era, pues, el ambiente en el discurrían las vacaciones escolares del presidente de Fedecámaras.

Inició la secundaria en el Colegio Los Arcos, del que fue fundador. Pero cuando el Opus Dei hizo demasiado evidentes sus intentos de reclutarlo, el padre decidió sacarlo e inscribirlo en el Colegio Champagnat (de la congregación de los Hermanos Maristas). A los 16 años se graduó de bachiller y entró a la Ucab, de donde egresó a los 21 años.

Al graduarse de bachiller era campeón nacional juvenil de tenis y esperaba una beca de una universidad en los Estados Unidos. Pero la vida le reservaba otro destino. Tuvo un accidente de carro que lo mantuvo ocho mese sin caminar. “Al ver que había perdido mi carrera de atleta, el entonces secretario de la Federación de Tenis me sugirió que me sumara a la organización. Esa sería mi primera experiencia gremial. Fui secretario durante 8 años y viajé por el mundo con el equipo juvenil, del que era capitán”.

“Yo hubiera sido un gran tenista, -admite- pero no el mejor, porque no tengo la consistencia adecuada para ser el mejor en nada. Cuando alcanzo un cierto nivel de éxito, paso a otra actividad que no domine. ¿Donjuanismo? Puede ser, cuando estoy muy próximo a la meta me deja de interesar. Ahora soy montañista y no me interesa alcanzar la cumbre sino el trayecto”.

Al terminar sus estudios se olvidó del tenis. Y se fue al campo laboral. “Estuve trabajando en una empresa. Solo dos años que marcaron mi vida. Mi jefe era un viejito húngaro que me enseñó el 90% de lo que sé hoy: principalmente, que yo lo que soy es un vendedor, de ideas, de productos, de ilusiones, de ideales, de soluciones”.

“Esos dos años y una relación muy íntima que todavía mantengo con la Gran Sabana me hicieron cambiar de trabajo, de ciudad, de vida. Me casé (mi único matrimonio) y me fui a Puerto Ordaz. Allí construí mi vida empresarial y gremial, que crecieron simultáneamente. Desde el 79 hasta la fecha. He persistido porque es un reto diferente cada día. Siempre estoy muy lejos de alcanzar las metas. En las empresas nunca se alcanzan las metas…”.

Vida política y empresarial

Como consecuencia de su dirigencia gremial, tuvo mucha relación con Andrés Velásquez, quien era líder del sindicato Sutiss, que tenía dos empresas: Sidor y la de Jorge Roig. “Me las vi con los tipos más avezados del planeta en materia de discusión de contratos colectivos, formados en los portones de Sidor. Andrés Velásquez cambió mi vida. Es el ejemplo de lo que cabe esperarse de un líder laboral honesto y consecuente. Me devolvió la credibilidad en el mundo laboral, hasta la fecha”.

En 1994, La Causa R le propuso incluirlo en su lista de aspirantes a diputados por el municipio Caroní. “Era un intento del partido de cambiar su imagen de organización fundamentalmente obrerista”. De hecho, en ese momento Roig era miembro de Fedecámaras, en su condición de presidente de la Cámara de Industriales de Guayana. Fue muy fácil aceptar porque La Causa R no le exigió militancia, allí se relacionó con  Andrés Velásquez, Américo de Gracia, Alí Rodríguez Araque, Bernardo Álvarez, Aristóbulo Isturiz, Carlos Melo y Alfredo Ramos.

También se vinculó e hizo amistad con Ramón Guillermo Aveledo, Gustavo Tarre, Ramón José Medina, Henri Ramos Allup, Liliana Hernández “y mantuve especial amistad con el difunto Carmelo Lauria”, refiere. 

Fue diputado al Congreso de la República entre 1994 y 1999. “Me mudé a Caracas. Vendí acciones de mis empresas. Me dediqué a la política. Me separé de mi esposa, con quien había tenido mis dos hijos. Pensé que la política ocuparía el resto de mi vida. En 5 años fui jefe de la fracción parlamentaria de La Causa R, que tenía 25 diputados y 9 senadores, presidí la Comisión de Culturadel Congreso, actividad que marcó mi vida. Y fui candidato a la alcaldía de Baruta y a la Gobernación de Bolívar”.

“Cuando perdí esa Gobernación, -evoca- reconsideré mi actividad política. Fui a un proceso de introspección. Evalué mis errores y aciertos, mis victorias y derrotas. Concluí que esa etapa había concluido. Regresé a la empresa. Yo no tengo bienes de fortuna, de manera que necesitaba volver a producir: me jacto de no haber tenido un contrato jamás en mi vida, de ningún gobierno, ni de mis amigos de causa R ni de mis adversarios”.

La siguiente década, la primera del siglo, Roig estuvo dedicado a su empresa y a los deportes. Incursionó en el montañismo y en el motociclismo, que le calma el afán de velocidad.

Todos esos viajes los hace en compañía de sus hijos y de un grupo de amigos fraternales, que según él constituye más bien una cofradía. “Soy cultor de la amistad”, confiesa, en términos muy parecidos a los usados por el ABC para describir a su abuelo el comediógrafo.

En esas andaba cuando Jorge Botti, entonces presidente de la patronal, le propuso la candidatura. Roig era, a la sazón, presidente de la Asociación Industriales Metalúrgicos y de la Minería; y, como tal, afiliado al directorio de Fedecámaras. “Era un director más”,dice. “Venía una vez al mes. Escuchaba los planteamientos de la junta directiva”. Tres semanas antes de las elecciones, el primer vicepresidente de la organización declina la aspiración y el candidato resultó ser el hijo del inmigrante.

Aceptó, entre otras cosas, porque estaba persuadido de que las relaciones con el Gobierno serían más fáciles para él que para cualquier otro empresario, porque buena parte de los miembros del Gobierno habían sido sus compañeros en La Causa R. “Los conozco y me conocen. Saben quién soy, cuál es mi origen y cuáles son mi conducta y valores. Pensé que eso sería beneficioso para el necesario acercamiento. Lamentablemente, no fue así. Ocurrió al revés. Fui objeto de ataques dirigidos a la institución (blanco fácil por errores de la Fedecámaras en el pasado, que he reconocido: no estuve de acuerdo con Carmona ni antes ni durante ni después), pero también blanco de ataques personales. Sí, claro que recibí llamadas de esos viejos amigos. Muchas. Trataron de quitarle importancia al asunto, cosa que les agradezco”.

Nadie evitó, sin embargo, las descalificaciones de Maduro y de Diosdado Cabello, quien se jactó de tener grabaciones de las comunicaciones telefónicas entre Jorge Roig y su hija. Ni tampoco la distribución masiva de afiches con su cara y un letrero que dice: ‘Reconócelo, pueblo, este es el traidor’. Los posters pueden verse todavía en muchas oficinas públicas.

Y así llegó el día del diálogo. “Estoy convencido”, dice, “de que el dialogo surge por estricta necesidad del Ejecutivo, pero no por convicción. De nuestra parte hay la certeza de que los empresarios de un país deben dialogar con su gobierno. No había razones para no ir. Además, es el reclamo de la sociedad: 82% de los sondeos que encargamos, con las encuestadoras más reconocidas del país, cree que es fundamental que Fedecámaras se siente con el Gobierno para resolver la grave crisis económica del país”.

“Estoy muy orgulloso de lo que estoy haciendo, la vida me ha dado una oportunidad extraordinaria para hacer los cambios que necesita nuestra institución y para contribuir a los cambios que necesita nuestro país. Estoy orgulloso de haber sido un buen padre y un esposo leal. Estoy orgulloso de haber sido un empresario con inclinación social (mi éxito se mide en la forma en que viven mis trabajadores, con quienes jamás he tenido un conflicto laboral”.

“Al final de mi gestión, quiero estar orgulloso de haber estado a la altura de las circunstancias para las cuales fui electo en forma unánime por el empresario venezolanos”.

En desacuerdo con el gobierno

Desde el 11 de abril de 2002, las relaciones gobierno-fedecámaras se han vuelto ásperas. Los presidentes de la federación fueron críticos con la gestión del ex presidente Hugo Chávez y lo siguen siendo con la de Maduro, quien en varias ocasiones a acusado a Roig y a Fedecámaras de estar detrás de la “desestabilización económica”.

Frente al anuncio hecho por Maduro sobre la aplicación de un nuevo sistema biométrico en los establecimientos de venta de alimentos, Roig señaló en una entrevista al portal Unión Radio, que tal mecanismo es aplicado para “administrar la escasez” puesto que, según el empresario, si esta insuficiencia no existiera no se estaría implementando este tipo de estrategias.

Roig apuntó que el sistema biométrico no era más que “una tarjeta de racionamiento” que limita la compra del consumidor. Al igual que otros voceros del sector empresarial, Fedecámaras apuesta por el incentivo de las empresas privadas para aumentar la producción de alimentos y no por el control de las compras de los venezolanos.

Esta es una versión actualizada de un perfil publicado en la revista Clímax por la periodista Milagros Socorro.

Datos Básicos

Nombres
Jorge
Apellido 1
Roig
Apellido 2
Navarro
Nombre corto
Jorge Roig
Fecha de nacimiento
02-12-1955
País de Residencia
Venezuela
Sector
Metalúrgico y Siderúrgico

Cercanos

De Jorge Botti por Trabajo Fedecámaras hasta 2013Es Pasado
De Andrés Velásquez por Partido Político La Causa R Es Pasado
De Aristóbulo Istúriz por Partido Político La Causa R Es Pasado
De Alí Rodríguez Araque por Partido Político La Causa R Es Pasado
De Bernardo Álvarez por Partido Político La Causa R Es Pasado
De Francisco Martínez García por Movimiento ciudadano Fedecámaras Es Presente
De Américo De Grazia por Partido Político Es Pasado

Estudios

Egresado Ingeniero Industrial en UCAB hasta 1978Es Pasado

Partidos Políticos

Miembro de partido político de La Causa R Es Pasado