Coronavirus (COVID-19)

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    El coronavirus es un virus causante de una enfermedad infecciosa que estalló como brote en la localidad de Wuhan en China, en diciembre de 2019. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), “los síntomas más comunes de la COVID-19 son fiebre, cansancio y tos seca. Algunos pacientes pueden presentar dolores, congestión nasal, dolor de garganta o diarrea. Estos síntomas suelen ser leves y aparecen de forma gradual. Algunas personas se infectan pero no desarrollan ningún síntoma y no se encuentran mal”.

    En febrero de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que la epidemia causada se llamaría oficialmente COVID-19, un acrónimo del nombre Coronavirus Disease 2019. Con respecto al virus causante de la enfermedad, un artículo publicado en el portal web bbc.com indica que “el Comité Internacional de Taxonomía de Virus (ICTV, por sus siglas en inglés) lo nombró SARS-CoV-2”. “Este virus fue incluido dentro de la categoría taxonómica de los Coronaviridae, CoV, o Coronavirus, llamado así por las extensiones que lleva encima de su núcleo que se asemejan a la corona solar. Su descubrimiento fue revelado en la revista Nature en 1968”, detalla parte del texto.

    Desde su aparición a finales de 2019, el Coronavirus se ha propagado de una forma bastante rápida por varios países. En enero de 2020, los casos solo se contabilizaban en territorio chino, pero con el pasar de las semanas la enfermedad alcanzó a otras naciones. Dos meses después, el 11 de marzo de 2020, la OMS anunció que el coronavirus (COVID-19) ya no era una epidemia sino que debía ser considerado una pandemia por su propagación a nivel mundial.

    Los orígenes de la enfermedad son poco conocidos, pese a ello la OMS afirma que los coronavirus como el COVID-19 son comunes en animales como los murciélagos y otras especies. En cuanto a los tratamientos médicos, las investigaciones no son concluyentes.

    La OMS y las autoridades gubernamentales y de salud de los países afectados han adoptado medidas de prevención y de contención de los brotes de la enfermedad. El uso del tapabocas y el lavado de las manos cada cierto tiempo, son de los métodos más recomendados para evitar el contagio.  De hecho, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) también sostiene que “las tres principales medidas son: lavarse las manos con agua y jabón frecuentemente, cubrirse la boca y la nariz con el pliegue del codo o pañuelo desechable a la hora de toser o estornudar, y evitar el contacto estrecho con personas que presenten síntomas gripales”.

    Según la OMS, “una persona puede contraer la COVID-19 por contacto con otra que esté infectada por el virus. La enfermedad puede propagarse de persona a persona a través de las gotículas procedentes de la nariz o la boca que salen despedidas cuando una persona infectada tose o exhala. Estas gotículas caen sobre los objetos y superficies que rodean a la persona, de modo que otras personas pueden contraer la COVID-19 si tocan estos objetos o superficies y luego se tocan los ojos, la nariz o la boca”.